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La flora endémica de Fuerteventura no es abundante
si se compara con el resto del Archipiélago Canario,
donde en 7.200 Km2 existen aproximadamente
650 endemismos, pero resulta muy rica y variada si se
compara con cualquier país europeo. Por ejemplo,
en Francia, con una extensión de 560.000 Km2,
existen unas 100 especies endémicas; en el Reino
Unido, con 250.000 Km2, unas 16; y en Alemania,
con 350.000 Km2, tan sólo 6.
La vegetación de Canarias se estructura conforme
a un modelo de «pisos» ,
condicionado por el flujo constante de los vientos húmedos
del Alisio
y la altura del edificio insular. Lanzarote y Fuerteventura
apenas sobrepasan los 700 m. sobre el nivel del mar
en las cimas de los macizos antiguos, por lo que se
ven muy poco afectadas por estos vientos que pasan sin
descargar su humedad. Fuerteventura ofrece las mejores
muestras de los hábitats subdesérticos
del denominado piso basal canario .
Su cobertura vegetal es bastante pobre y a ello ha contribuido,
no sólo la aridez del clima sino también
el excesivo pastoreo; además existen zonas cubiertas
de materiales recientes procedentes de las erupciones
históricas, donde la colonización natural
permanece en las primeras etapas.
Aún así, en el pasado la isla fue el
granero de Canarias y sostuvo una importante cabaña
ganadera, de ganado cabrío ,
que continúa siendo una de las más numerosas
del Archipiélago. El declive de estos sectores
económicos ha posibilitado la lenta recuperación
de unas comunidades vegetales profundamente transformadas.
Hoy observamos un paisaje dinámico que evoluciona
hacia formas próximas a las originales, cuyos
vestigios se han conservado en lugares inaccesibles
y/o escasamente productivos.
El matorral espinoso es la formación vegetal
que ocupa una mayor superficie, extendiéndose
por llanos y lomadas, tanto en áreas poco intervenidas
como en antiguos campos de cultivo. En la recolonización
de estos espacios la aulaga ,
por su resistencia, se convierte en uno de los primeros
elementos del matorral en el proceso de sucesión
ecológica. Es por ello que se trata de una de
las especies más comunes, llegando casi a monopolizar
determinadas zonas. En los lugares mejor conservados
aumenta algo la diversidad ,
participando en la formación vegetal especies
como espinos ,
brusquilla ,
matomoros
o rama ,
entre otras.
Verodes ,
tabaibas
y cardones
representan los elementos vestigiales y más puros
de la que se supone formación original. Los tabaibales
se conservan en las laderas de algunas lomadas, piedemontes
y escarpes, sin olvidar algunos importantes ligados
a las coladas más recientes. Dentro de éstos,
la tabaiba dulce se instala sobre áreas influenciadas
por la brisa marina.
Los cardonales están más restringidos
a Jandía, distinguiéndose el cardón
canario, especie común a todo el Archipiélago,
y un endemismo local, el cardón de Jandía
,
que sólo se encuentra en una pequeña área
de esta península. Al margen del interés
científico y la belleza de estas plantas, hay
que resaltar su fragilidad derivada de la escasez a
nivel local y mundial, que en el caso del cardón
de Jandía llega a ser extrema. Por otro lado,
el cardón posee una estructura que posibilita
el desarrollo de otras especies vegetales en su interior
(cornical ,
tasaigo
y espina blanca ),
al abrigo de la acción de las cabras.
Las palmeras
y los tarajales ,
casi los únicos representantes arbóreos
de la vegetación autóctona, están
ligados al cauce de barrancos, fondo de los valles y
especialmente, a los bordes de antiguas gavias.
En torno al cauce de los barrancos con agua crece un
matorral denso dominado por las brusquillas
o matomoros .
Esta planta, junto a otras especies, participa en una
comunidad mucho más rica, el saladar ,
cuya importancia está precisamente en su carácter
de zona húmeda y, por tanto, en su vinculación
con la avifauna, además de su interés
botánico, con especies como el salado ,
saladillo
y tebete .
También en la costa, y generalmente cerca de
los saladares, se encuentra el jable .
Los campos de dunas se extienden hacia el interior a
favor de los vientos dominantes. A la tremenda aridez
y la fricción producida por el movimiento de
la arena se suman altos grados de insolación
y salinidad, limitando el establecimiento de los seres
vivos. Entre las especies características de
los ambientes arenosos destacamos, en las proximidades
de la costa, la uva de mar
y los balancones ,
en ocasiones de gran tamaño y siempre sobre dunas
ancladas en la trasplaya. Tierra adentro el arenal contiene
una rica vegetación representada por corazoncillos
,
salado ,
saladillo ,
melosa ,
cebollín de playa ,
...
La riqueza vegetal de Fuerteventura, aunque constatable
en datos, se caracteriza precisamente por su escasa
perceptibilidad en el paisaje. Algunos tesoros se encuentran
refugiados en las partes más altas de Jandía,
con especies endémicas y elementos vestigiales
del monteverde (joraos ,
magarza de Jandía ,
tajinaste de Jandía ,
acebuche ;
mientras que otras pasan casi desapercibidas. Esto último
ocurre con las comunidades liquénicas ,
representadas por una variada gama de especies, formadas
por una costra completamente adherida a la roca, que
la recubre con un tapiz multicolor. Dos líquenes
con una estructura algo más compleja son el aicán
y la orchilla ,
especies antiguamente explotadas para la obtención
de tintes. Estas comunidades son las principales protagonistas
en los amplios pedregales que se extienden por llanos,
lomadas y piedemontes, en los escarpes rocosos y, como
no, en uno de los ambientes más identificativos
de nuestras Islas, los malpaíses .
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